Mindful Eating

Actualmente existen cantidad de dietas de alimentación, y seguro que has oído hablar de muchas de ellas, e, incluso, puede que tú y/o alguna persona cercana a ti hayáis llevado a cabo alguna. ¿Pero conoces el proceso conocido como Mindful Eating? En el post de hoy te hablamos sobre él, ¿quieres saber más? ¡Sigue leyendo!

MINDFUL EATING O ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

El Mindful Eating, también conocido como ‘alimentación consciente’, no es un tipo de dieta, sino más bien un modelo de alimentación, un estilo de vida. En cuanto a esto, debemos destacar que el Mindful Eating se centra en todo el proceso de nutrición, valora y estudia qué alimentos escoger y cómo cocinarlos y/o comerlos. Este estilo de vida, pues, se centra en escuchar las sensaciones corporales y prestar atención a las señales que nos envía nuestro cuerpo en relación al hambre, la satisfacción y la saciedad, para, así, conocer con qué intención comemos (ya que no siempre lo hacemos por un sentimiento de hambre física real). De igual modo, también se debe atender a lo que rodea al hecho de comer (la presentación y estética del plato, la zona de comida, las distracciones…).

Por tanto, se trata de comer de forma más consciente, con la atención en el momento, para darnos cuenta de las emociones, pensamientos y procesos automáticos que están implicados en el proceso de alimentación; buscando, pues, un equilibrio físico-emocional que nos ayude a sentirnos sanos/as y satisfechos/as.

¿QUÉ QUIERE DECIR ESTO?

Para entender este concepto, te invitamos a reflexionar sobre los momentos en los que comes: ¿Cómo comes, rápido o lento? ¿Masticas lo suficiente? ¿Disfrutas realmente de las comidas? ¿Las saboreas conscientemente? ¿Atiendes a los aromas, colores y texturas?

En distintos estudios se explica que, por lo general, solemos comer rápidamente y sin masticar lo suficiente, lo cual nos hace comer más de lo necesario. Esto se debe a que, al comer rápido, no ofrecemos el tiempo necesario para que el cerebro reciba y procese las señales de saciedad del estómago. Además, esto nos hace no estar presentes en la experiencia gastronómica, por lo que no permitimos que los sentidos disfruten de ella.

¿QUÉ DEBEMOS HACER PARA CONSEGUIR UNA ALIMENTACIÓN CONSCIENTE?

El paso más importante para ser conscientes de nuestro proceso de alimentación es, principalmente, el conocer y entender qué mecanismos están implicados en la conducta alimentaria. En relación a esto, debemos saber que existen dos tipos de hambre, la física (hambre real, para nutrirnos y alimentarnos) y la emocional (la que tiene que ver con la sobreingesta de alimentos, la gula y los atracones).

Para saber si tenemos hambre física o emocional, debemos preguntarnos qué alimentos nos está pidiendo ese impulso de comer: ¿se trata de cualquier alimento o más bien de uno en concreto? Si la respuesta es la segunda opción, debes saber que posiblemente se trate de un antojo por un determinado alimento (hambre emocional), y no tanto hambre física real, ya que, en caso de tratarse de esta última, estaríamos dispuestos/as a comer cualquier tipo de alimento (ya sea fruta, verdura, cereales, huevos, pescado, carne…). 

Además, es importante tener en cuenta el factor tiempo. Si ha pasado una hora o menos desde que has realizado la última comida hasta que ha vuelto a aparecer el impulso de comer, probablemente se trate de hambre emocional, puesto que no ha pasado tiempo suficiente para digerir la comida anterior y volver a tener hambre física.

Así pues, cuando sientas ese deseo por comer, plantéate de qué tipo de hambre se trata, piensa qué alimento ronda en tu cabeza, y cuánto tiempo ha pasado desde la última comida que has hecho.

INICIARSE EN EL MINDFUL EATING

Una vez conocido el proceso de la Alimentación Consciente, planteamos iniciarse en el Mindful Eating con un sencillo ‘experimento’. Para descubrir las sensaciones que aparecen al prestar atención a la experiencia de comer, te proponemos empezar escogiendo un alimento conocido para ti y que sea habitual en tu dieta (como puede ser un tomate cherry, una uva, una fresa, un fruto seco…). Una vez hecha la selección, debes hacer como si fuese un nuevo alimento que nunca habías visto ni probado, y que, por tanto, estás descubriendo en el momento. Sé consciente de aquello que vas a comer, disfruta del momento, dale su tiempo, atiende a los detalles…

En primer lugar, obsérvalo, fíjate en su forma, su color y su tamaño. Después, cierra los ojos y aspira profundamente para captar su aroma y acostumbrarte a él. A continuación, dale un mordisco, máscalo siendo totalmente consciente del proceso y sin prisas, y trágalo también poniendo atención en este acto. ¿Qué sientes? ¿Te has fijado en su color, su aroma, su textura…? ¿Aprecias más los matices?

Puedes probar tantas veces como quieras con distintos alimentos para apreciar qué sientes con cada uno de ellos. Una vez hayas experimentado la sensación de prestar atención al comer, es hora de aprender y trabajar la adquisición de hábitos para conseguir una alimentación consciente. Para ello, se recomienda llevar a cabo la práctica de “un bocado cada vez”, que consiste en dejar los cubiertos sobre la mesa o el alimento en el plato (en caso de comer algún producto con las manos), entre bocado y bocado. De este modo creamos un hábito centrado en comer con más atención y no tan rápido, siendo más conscientes, y conectando, pues, con las señales corporales de hambre y saciedad.

BENEFICIOS DE LA ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

Esta práctica nos aporta beneficios como fomentar el autocontrol y la autoconsciencia, conseguir una mayor satisfacción después de comer, sentir más placer y disfrute en las comidas, y tener una mejor digestión. En definitiva, el Mindful Eating ayuda a:

- Crear y mantener una buena relación con los alimentos

- Mejorar los hábitos alimentarios y la alimentación en sí

- Prevenir comportamientos alimentarios insanos (atracones)

- Disfrutar de las comidas y de las sensaciones que nos aporta el comer

¿Y ahora?

¡Es hora de ponerse a

la acción!

Practica estos consejos cada día en tus comidas para conseguir ser más consciente en el proceso de alimentación y conseguir sus beneficios.