¿Es más cara la alimentación ecológica?

«La comida ecológica es demasiado cara». «Solo se la puede permitir gente con dinero». «Los alimentos ecológicos son artículos de lujo». Son comentarios que se escuchan con mucha frecuencia cuando se habla del consumo de productos ecológicos. 

Aunque no siempre es así, a menudo el precio de la alimentación eco suele ser más elevado que el de los productos convencionales. En el mismo supermercado, una docena de huevos ecológicos cuesta 3’98 euros, mientras que la misma cantidad de huevos convencionales vale 1’45 euros, 2’53 euros menos. Podrás pensar: «¿Cómo voy a pagar más del doble? ¡Es una locura!». Sin embargo, cada céntimo o euro de diferencia supone una inversión a largo plazo en salud y en la protección del medio ambiente. Si quieres saber por qué la alimentación ecológica es un poco más cara, continúa leyendo.


A pesar de que la tendencia está cambiando, la venta de alimentos ecológicos sigue representando un bajo porcentaje en las ventas totales de alimentación, motivo por el que los precios son más altos. No obstante, si la demanda de productos eco sigue subiendo, la oferta podría crecer y, en consecuencia, estos artículos podrían ser más baratos. 

Otra razón que encarece la alimentación ecológica es su proceso de producción. Mantener una cosecha ecológica requiere más mano de obra, ya que las prácticas agrícolas son más complejas y lentas al no utilizar fertilizantes ni pesticidas. Además, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los agricultores ecológicos suelen practicar la rotación de cultivos para aumentar la fertilidad del suelo y proteger sus tierras, algo que supone una mayor inversión de tiempo y dinero.



La Certificación Ecológica se puede aplicar a cualquier producto, desde frutas y verduras hasta comprimidos o alimentos de origen animal. En el caso de las frutas y verduras, este certificado determina que se han producido sin hacer uso de pesticidas, fertilizantes sintéticos u otros productos químicos. Cuando esta etiqueta está indicada en carne, lácteos o huevos, significa que los animales se han criado sin antibióticos ni hormonas en tierras ecológicas. Para conseguir este sello, los productores no solo tienen que demostrar que cumplen con lo mencionado, sino que también tienen que pagarlo, otro motivo que influye en el precio de los alimentos ecológicos.



La alimentación convencional, por el contrario, suele contener ingredientes sintéticos y químicos. Incluso después de lavarlas, las frutas y verduras pueden seguir teniendo pesticidas. Esto puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades como la diabetes, trastornos neurodegenerativos, defectos congénitos o problemas reproductivos, entre otras patologías.

Los pesticidas, además, son altamente perjudiciales para el medio ambiente, ya que pueden infectar el aire, el agua, el suelo, los animales e incluso a los trabajadores que los manipulan.


En definitiva, al priorizar el consumo de productos ecológicos y de calidad estás protegiendo los recursos naturales, conservando la biodiversidad y cuidando tu salud y la de los tuyos a largo plazo. Entonces, ¿sigues pensando que pagar un poco más por alimentos eco no vale la pena?