Por qué podrías resfriarte también en verano y cómo evitarlo

Ha llegado el verano y, con él, las ansiadas vacaciones. Unos días que llevas esperando todo el año y quieres disfrutar al máximo. ¡Que no te los estropee un resfriado de verano! Los catarros no son exclusivos del invierno. Muchas personas se sorprenden cuando se constipan durante los calurosos meses de verano. Aunque nuestro sistema inmunológico combate los virus con más facilidad en esta época del año, no siempre les gana la batalla. ¡No te preocupes! Prueba nuestros consejos para prevenir un resfriado de verano y poder aprovechar al 100 % tus vacaciones.


Si tienes aire acondicionado, comprueba que esté completamente limpio

El fresco del aire acondicionado es un gran alivio frente a las altas temperaturas. Sin embargo, si no se limpia durante un largo periodo de tiempo, los filtros pueden acumular ácaros de polvo que podrían perjudicar tu sistema inmunitario. Se trata de pequeñas bacterias que lanza el aire acondicionado cuando está en marcha y que podrían hacer que te resfríes.

Así pues, asegúrate de limpiarlo por fuera y por dentro con regularidad para poder disfrutar de su soplo de aire fresco con mucho menos riesgo para tu salud.


No estés mucho tiempo delante del ventilador ni del aire acondicionado

A pesar de que nos ayuda a combatir el calor abrasador, la exposición constante al aire frío no solo puede secarte la piel, sino también las membranas mucosas. Cuando se secan las fosas nasales, su capacidad para defenderse de los virus se debilita significativamente y, por lo tanto, se corre más riesgo de coger un resfriado. Además, esto también puede provocar que tu sistema inmunológico produzca mucosidad para compensar la sequedad de los pulmones, lo que puede conllevar síntomas similares a los de un resfriado como congestión e incomodidad.


¡Cuidado con los choques térmicos!

Los cambios bruscos y repentinos del calor al frío del aire acondicionado afectan negativamente a tu sistema inmunológico. Tómate el tiempo necesario para refrescarte adecuadamente y que tu cuerpo se pueda adaptar al contraste de temperaturas.

Para disminuir la cantidad de choques térmicos al día, es preferible no estar entrando y saliendo entre las 12 del mediodía y las 16 horas de la tarde.

Los cambios de temperatura frecuentes también complican la función de los pulmones y, en consecuencia, se produce un aumento de casos de rinitis alérgica, bronquitis y asma durante el verano.


Establece un horario de sueño

Dormir bien y descansar correctamente refuerza el sistema inmunológico. Te recomendamos hacerlo durante al menos ocho horas seguidas para fortalecer el mecanismo más importante del cuerpo humano y prevenir resfriados indeseados


Toma el sol, pero siempre con precaución

La exposición a la luz solar estimula la producción natural de vitamina D. Unos niveles altos de esta vitamina refuerzan el sistema inmunitario y, por tanto, también la defensa de nuestro organismo frente a los agentes externos. No te olvides de usar la protección solar adecuada.


Lávate bien las manos y mantén limpio tu entorno

La higiene personal es aún más importante en los calurosos meses de verano. Esto se debe a que pasamos más tiempo fuera de casa y, en consecuencia, tocamos más cosas. Por esta razón, lavarte las manos con asiduidad es una de las formas más sencillas de mantenerte libre de bacterias y virus.

No obstante, tampoco deberías pasar por alto la limpieza de tu hogar. No solo los aires acondicionados hacen que circulen partículas de polvo, sino que el calor genera un ambiente idóneo para la aparición de bacterias que podrías respirar, así que asegúrate de pasar el polvo de todas las superficies con regularidad.

Refuerza tu sistema inmunitario tomando alimentos y suplementos

Los alimentos no son exactamente medicinas, pero muchos contienen nutrientes básicos que pueden ayudar a tu sistema inmunológico para que tu cuerpo pueda defenderse de bacterias, virus e infecciones.

Los alimentos que estimulan tu sistema inmunológico van mucho más allá del zumo de naranja: el brócoli, los pimientos rojos y verdes, la col rizada, el kiwi o las fresas son mejores fuentes de vitamina C. El ajo negro también puede servir de gran ayuda, puesto que es antioxidante, antibiótico, antiséptico y presenta increíbles cualidades curativas.

¿Sabías que la parte más extensa y compleja del sistema inmunitario está constituida por el sistema intestinal? La cúrcuma con jengibre y pimienta negra + probióticos posee múltiples beneficios para la salud del intestino gracias a sus propiedades antiinflamatorias, ya que actúa como protector estomacal natural y elimina la irritación de las paredes intestinales. ¡Te ayudará a protegerte de los molestos resfriados!

Por otro lado, la insuficiencia de hierro en verano puede hacer que te sientas cansado y débil, así como más propenso a las infecciones. La espirulina, gracias a su gran aporte de este mineral (¡10 veces más que las espinacas!), incrementa la producción de glóbulos rojos, aumenta la hemoglobina y mejora el sistema inmunológico.

Busca atención médica si los síntomas empeoran y no mejoran con estos remedios.